Aceite esencial de semilla de zanahoria para reparar la piel

El último aceite esencial que he añadido a mi pequeña colección es el de semilla de zanahoria. Lo compré con la visión de añadirlo a mis cremas faciales porque había leído sobre sus propiedades antiarrugas. Luego decidí hacerme un bálsamo (experimental) para el contorno de ojos con él. Lo hice en frío, mezclando los siguientes ingredientes:

  • Manteca de karité
  • Manteca de cáñamo
  • Aceite esencial de rosas
  • Aceite esencial de semilla de zanahoria

Puse a partes iguales las dos mantecas, revolví para mezclarlos bien,  luego añadí los aceites esenciales,  unas cuantas gotas (como 4-5) de cada uno y volví a mezclarlo bien. Tan fácil como eso.

El aceite de semilla de zanahoria es de color amarillo dorado y tiene un olor bastante fuerte, terroso, amaderado,  a mi no me desagrada aunque tampoco lo considero un olor precisamente agradable. Contiene una serie de componentes entre los que destacan el a-pineno, el canfeno, el b-pineno, el sabineno, el mirceno y el acetato de geranilo entre otros muchos.

Aceite semilla de zanahoria

 

Decir antes de continuar que no se aconseja este aceite esencial a personas con asma o epilepsia porque puede ser demasiado excitante y perjudicial. Debe ser evitado también por las mujeres embarazadas.

Los beneficios para la salud de este aceite son muchos, destacando su acción anticancerígena, su acción antiséptica, antiviral y diurética. Ayuda a eliminar toxinas y purifica el organismo. Es bueno contra el SPM y ayuda a regular las hormonas y la ovulación.

En cosmética se suele usar este aceite en cremas antiedad y antiarrugas por su contenido en vitamina A y betacarotenos. Además (y esto lo he leído después de descubrirlo por mi misma como os cuento más abajo) el aceite de semilla de zanahoria ayuda a la piel en su proceso de curación, asistiendo en la cicatrización. Por eso se encuentra también en muchas cremas para después del sol. Este aceite ayuda a reparar la piel y suavizarla si tienes problemas de ezcema o psoriasis. Y, como he descubierto, va genial para el herpes labial.

Como os comentaba, pensé este bálsamo para el contorno de ojos. Y para eso lo he estado utilizando durante un tiempo (no mucho) sin resultados especialmente destacables. Pero hace un par de semanas y después de muchos años sin sufrir el problema, me salió un herpes en los labios. Afortunadamente nada más que noté que me estaba saliendo le puse aceite del árbol del té -antiviral por excelencia-, y no se desarrolló demasiado. A los dos días de estar poniéndome aceite de árbol del té, cuando ya empezaba a secarse el herpes, tuve la idea de probar el bálsamo con aceite de semilla de zanahoria en los labios y …. Me sentó genial! Se me curó rapidísimo la lesión y me dejó los labios suaves, reparados y con nada de marca de la herida. ¡Un gran descubrimiento!

Os dejo esta foto del aceite que compré, no es ecológico pero es cosechado éticamente. De la marca inglesa Tisserand.

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Espero que os pueda servir de ayuda si también sufrís de los molestos herpes labiales o de cualquier otro tipo de afección cutánea que se pueda ver favorecida por el humilde pero eficaz aceite esencial de semilla de zanahoria.

¡Saludos!

 

¡Manteca! Mi producto cosmético preferido (junto a los aceites)

Adoro las mantecas vegetales. Las de comer y las de embadurnarse con ellas. Las primeras son una perdición, en mi casa se compra la manteca de cacahuete en envases de 5 kg, y nos dura (o debería decir ME dura?) poco más de un mes… Creo que lo que me pirra es la textura, me atrae muchísimo esa sensación en la boca de untuosidad. No sé por qué, me chifla. Me la como a cucharadas, en plan guarrería total. El tahín también. Soy muy fan.

Las segundas, las mantecas para uso cosmético me gustan porque son un producto en sí mismo, las puedes aplicar sobre tu piel y te suavizan e hidratan la piel al instante. Pero también constituyen un ingrediente con el que experimentar y jugar un poco, para hacer cosas sencillas como bálsamos, por ejemplo. Con mantecas, aceites, y aceites esenciales, puedes conseguir diferentes resultados muy satisfactorios.

mantecas

 Las mantecas puras las uso para puntos de la piel más castigados como son los codos, las rodillas, los labios o las manos. He probado la de cáñamo, la de karité, mango y la de cacao. (Además del aceite de coco, que en Inglaterra, donde vivo, permanece eternamente en estado sólido, y me parece más una manteca que un aceite).

La de cacao es la más dura, así que, en estado puro, sólo  la uso para las manos y a veces la cara. Cojo una pieza de la manteca, que parece un jabón, y  con el calor de las manos va derritiéndose un poco e hidratándolas al tiempo. El olor a chocolate es tan bueno que dan ganas de comérsela (me extraña que aún no lo haya intentado). Yo uso una de la marca “Zoya goes pretty” de Bulgaria. Me encanta porque, además de ser orgánico y sin refinar,  viene en una lata muy chula y, como se puede observar en la foto de arriba, tengo debilidad por las latas. El resto de mantecas que tengo son de la marca “Shealife”, que vienen en botes normales (feos) de plástico.

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Voy a especificaros un poco más sobre las propiedades de las mantecas que uso.

  • Manteca de cacao: muy hidratante y suavizante, protectora, antioxidante y antiarrugas. Fuente muy rica de vitamina E. Se absorbe lentamente y es la que más tiempo dura, permanece en buen estado durante al menos 5 años. (Si no te la comes antes)
  • Manteca de mango: humectante, antiarrugas, calma el picor y mejora la elasticidad de la piel. Fuente de vitaminas A y E.  Es semisólida a temperatura ambiente pero se derrite fácilmente al contacto con la piel. La velocidad de absorción es lenta  y su caducidad es de dos años. A partir de ahí, puede ranciar.
  • Karité (en inglés, “Shea butter”): Protectora, hidratante, suavizante y calmante. Contiene vitaminas A y E. Su velocidad de absorción es media, y su vida útil es de 3 años. Es utilizadísima en cosmética tanto para el cuerpo como para el pelo.
  • Manteca de cáñamo: Ahora mismo es la que estoy usando para el cuerpo más a menudo. Se derrite fácilmente y se absorbe con bastante rapidez.  Es una manteca que resulta muy oportuna en casos de pieles sensibles e incluso con acné, por su contenido en ácidos grasos insaturados linoleico (60%!) y linolénico que le confieren propiedades antiinflamatorias.  I love wikipedia.
  • Aceite de coco: éste aceite lo uso a veces para el pelo, sobretodo en verano. Inicialmente lo compré para probar la moda del “oil pulling” o enjuagarse la boca con aceite. Teóricamente tiene buenos resultados en casos de gingivitis y otros problemas bucales, o simplemente para mantener la boca sana.  A mi no me gustó nada la sensación de enjuagarme la boca con él, el intenso sabor a coco me daban arcadas y no dure más de dos días haciéndolo, así que no sé si realmente da resultados. El aceite que he comprado huele MUCHO a coco, por eso tampoco lo uso sobre la piel, porque es un olor que a priori no me desagrada, pero después de un ratín me resulta muy cansino. Tiene propiedades humectantes e hidratantes, antibacterianas y antioxidantes. Aquí podéis leer algunas de sus propiedades beneficiosas para el pelo.

¿Usáis vosotras mantecas también así  “a pelo” o para hacer vuestros propios potingues? ¿Me recomendáis alguna otra? ¿Alguna otra marca?

Besos!

* Para escribir la segunda parte de este post, he sacado info de un libro que se llama:

“Make Your Own Skin Care Products: How to Create a Range of Nourishing and Hydrating Skin Care Products” by Sally Hornsey.

 

 

 

 

 

 

Retomo el blog… con una reseña de cosméticos

Este post no tiene que ver con la temática de mi página, pero estará en la sección “blog” , que es un poco miscelánea. Va a ser una reseña de cosméticos. He de decir que no soy la reina de las potingueras, uso productos básicos, pero los que uso me gusta que sean de calidad y, sobretodo, lo más naturales posible.

Me pinto muy de vez en cuando, normalmente sólo pongo máscara de pestañas y lápiz de ojos. Raramente uso sombras y jamás uso delineador, más que nada, porque tengo un ojo MUY vago que no ve ni torta. El ojo vago se cela del que ve bien, y le boicotea el “momento maquillaje” de mala manera… Not fair.

Hace una temporada me di cuenta de que mi última máscara de pestañas y/o el lápiz de ojos, los dos de una marca comercial, me enrojecían ligeramente los ojos. In fact, no me di cuenta yo, se dio cuenta mi madre, que cuando le mandaba fotos por el whatsapp, me preguntaba si había estado llorando, y que por qué tenía los ojos así (esas madres, siempre alerta :D).

Con la inauguración de la nueva tienda online de cosmética ecológica “Savia cosmetics” , con base en Barcelona, aproveché para cambiar mi máscara y lápiz de ojos por unos naturales, concretamente los de la marca LilyLolo. La marca Lily Lolo es de aquí de Inglaterra, y es referencia en el mundo de la cosmética natural.  Llevo unos días usándolos y me van genial! El lápiz pinta muy bien y no se borra tan fácilmente como otros, aguanta en su sitio muuucho más. La máscara de pestañas también pinta estupendamente, deja las pestañas separadas y la sensación al pintarlas es muy limpia y agradable. Muy recomendables los dos productos. Son una maravilla.

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No entro en relatar el INCI de los productos porque me puede la pereza y para eso ya existen otros blogs más especializados, o los podéis mirar directamente en su página aquí y aquí (lápiz y máscara respectivamente).

Y ya está, aquí lo dejo, que para hacer meses que no entraba ya ha estado bien 😀

Por cierto, al subscribirte a la newsletter de Savia Cosmetics recibes un 5% de descuento en tu primera compra, por si te animas!

¡Besos desde England!

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Infografía: Cómo hacer la taza de té perfecta

¡Hello everyone!

Me he lanzado a la aventura de hacer una infografía sobre algunos tipos de tés y cómo hacer una taza de té perfecta… Digo lo de aventura porque es la primera infografía que hago, así que no seáis demasiado críticos!

Los tipos de té que he incluido son el té negro, el té verde, el té blanco y el té rojo. He añadido también el Rooibos que no es realmente un té, es decir, no viene de la planta del té (Camellia sinensis), sino que es una planta de origen sudafricano cuyo nombre científico es Aspalathus linearis. Por su color rojizo, demasiado a menudo se le confunde con el té rojo pu-erh, pero no tienen nada que ver.

Personalmente, el rooibos se ha convertido en mi favorito, por eso no he podido excluirlo de la infografía. Antes de mi embarazo solía tomar mucho té rojo pu-erh, y té verde, pero por alguna razón durante el embarazo mi cuerpo no sentía la necesidad de tomar estos tés, así que empecé a hacerme infusiones de rooibos. Después, durante los casi tres años que duró la lactancia de mi hijo, seguí tomando rooibos como sustituto del té, para evitar pasarle más energías de las necesarias al terremoto. El rooibos, además de no contener cafeína, y estar muy rico, tiene múltiples propiedades medicinales y lo pueden tomar los niños; en breve escribiré una entrada sobre el Rooibos para la sección de plantas medicinales.

Así pues, la infografía es muy simple y muestra de cada tipo de té las siguientes características:

  • La teína que contiene (con el simbolito del corazón)
  • El tiempo que debe dejarse infusionar (el icono del reloj)
  • Breve descripción del sabor.

Hay algo que no he incluido en la infografía y que también es importante a la hora de hacer una buena taza de té: la temperatura del agua. Para el té negro, la temperatura debe ser bien caliente, hirviendo, es un tipo de té resistente a ello y lo requiere para desplegar todo su sabor y características. Sin embargo, otros tés como el verde o el blanco son más delicados, y el agua debe estar menos caliente. Hierve el agua, pero déjala reposar unos minutos antes de verterla sobre tu té. Así evitarás que éste adquiera un sabor amargo y pierda sus cualidades.

¡Espero que os guste! Y si es así, no dudéis en compartirla 🙂

¡Gracias!

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“Crumble de ruibarbo”

Hoy, en nuestra caja de verduras ecológicas que nos llega semanalmente de la empresa “Riverford organic” venían unos pocos tallos de ruibarbo. El contenido de la caja es sorpresa cada semana (aunque si quieres se puede modificar, porque te avisan un día antes de lo que va a traer), así que fue una alegría encontrarme esos adorables tallos rojos con los que tanto me gusta hacer el “rhubarb crumble”, postre típico de Inglaterra.

El ruibarbo es una planta se cree que originaria del noroeste de Europa, son muy características sus enormes hojas y sus tallos rojizos. Las hojas son tóxicas, pero los tallos son comestibles, y se usan sobre todo en repostería.

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Valor nutricional: El ruibarbo es muy rico en fibra, destaca también su contenido en vitamina A, C, tiamina y riboflavina. También contiene minerales como potasio, hierro, selenio, manganeso y zinc. Es una planta diurética y contiene escasas calorías, por eso resulta perfecto en dietas de adelgazamiento.

Receta del “crumble de ruibarbo”: Yo hice uno pequeño, porque sólo tenía tres tallos de ruibarbo, unos 190 gramos. Si quieres hacerlo más grande, aquí tienes las cantidades para 1/2 kilo. Los copos de avena son opcionales, a mi me gusta mezclar harina de trigo con copos de avena, pero puedes prescindir de la avena si quieres.

Ingredientes:

  • 190-200 g de ruibarbo (tallos)
  • 30 g azúcar blanca
  • 20 ml agua
  • 70 g de harina
  • 15 g de copos de avena
  • 40 g de mantequilla
  • 50 gr de azúcar morena

Elaboración:

  1. Precalentamos el horno a 180 º.
  2. Engrasamos con un poco de mantequilla una fuente de horno. El tamaño de la fuente dependerá de la cantidad de ruibarbo que vayas a cocinar. Yo lo hice en una pequeña.
  3. Cortamos el ruibarbo en trozos pequeños, de unos 2 cm aprox. Lo ponemos en la fuente y echamos por encima el agua y el azúcar blanco.
  4. En un bol ponemos la harina, los copos de avena y el azúcar, y con los dedos vamos mezclándolo todo con la mantequilla, hasta que nos quede como migas de pan.
  5. Ponemos las “migas” por encima del ruibarbo en la fuente y metemos al horno durante 35- 40 minutos, hasta que se dore por encima y veas que por los bordes aparece el ruibarbo ya hecho compota.
  6. Se sirve caliente y tradicionalmente acompañado de natillas o crema pastelera (el “custard” inglés) o helado de vainilla.
  7. ¡A disfrutar!

Crumble collage